
Aquel momento... Aquel momento en donde empiezas a temer.
Aquel momento en el que ves que todo es tan real que parece un sueño, que el tiempo pasa tan rápido que parece lento, y que a pesar de ello el tiempo pasa, y nada es eterno, que el mar no es agua, siempre ha sido viento, y el viento no es aire, y que al final... Al final todo es tiempo.
Y entonces dices: "Para! Para ya, yo... Yo no quiero crecer." Siempre buscando ser grande, siempre queriendo ser adulto, y ahora mi miedo más grande no es vivir, sino crecer... Tener que afrontar tantas cosas como si fuese tan fuerte...Resignarme a que la gente espere de mí más de lo que debo dar, y dar más de lo que puedo sin que nadie lo note. Esconder lágrimas porque cuando creces no lloras, agachar la cabeza cuando te avergüenzas y vivir media vida, porque tu verdadera vida está atrás hace mucho tiempo.
Tratando de compensar errores de los que no te arrepientes pero con los que otros no te dejan vivir, buscando ser perfecto... Cuando los perfectos son ellos, cuando nada es perfecto aquí... Tener más responsabilidad con el mundo que contigo mismo, cobrar menos salario de lo que te cobra a tí cada pequeña vez que te equivocas... Jugar con todo lo que te rodea, caminar con un antifaz que nadie puede quitar, y que cuando te das cuenta, ni tú mismo puedes quitarlo, mirarte al espejo con tristeza por no reconocerte, estar en el medio de veinte mil caminos diferentes, y no tener la certeza de que el que eligas será el correcto. Tengo miedo de nunca estar conforme y tener que exigirme cada día más, no porque lo necesite o porque quiera, sino porque la mayor prioridad será dar lo que piden, no lo que quiera. Y eso es madurar? Lo lamento, no estoy dispuesta aún, y no espero estarlo pronto.
Tratando de compensar errores de los que no te arrepientes pero con los que otros no te dejan vivir, buscando ser perfecto... Cuando los perfectos son ellos, cuando nada es perfecto aquí... Tener más responsabilidad con el mundo que contigo mismo, cobrar menos salario de lo que te cobra a tí cada pequeña vez que te equivocas... Jugar con todo lo que te rodea, caminar con un antifaz que nadie puede quitar, y que cuando te das cuenta, ni tú mismo puedes quitarlo, mirarte al espejo con tristeza por no reconocerte, estar en el medio de veinte mil caminos diferentes, y no tener la certeza de que el que eligas será el correcto. Tengo miedo de nunca estar conforme y tener que exigirme cada día más, no porque lo necesite o porque quiera, sino porque la mayor prioridad será dar lo que piden, no lo que quiera. Y eso es madurar? Lo lamento, no estoy dispuesta aún, y no espero estarlo pronto.
.LuisaJimenez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario